BENNY HINN Y SU ESPANTOSA INTERPRETACIÓN DEL EVANGELIO

BENNY HINN Y SU ESPANTOSA INTERPRETACIÓN DEL EVANGELIO

  

©Wilfredo Morales Acosta

13/11/2014

Toufik Benedictus (Benny) Hinn: Nació el 3 de diciembre de 1952 en Jaffa, Israel; de padre Griego y madre Armenia, y es conocido como maestro, pastor, autor y tele-evangelista. Sus cruzadas de falsos milagros y su evangelio de la prosperidad no solo le han hecho famoso a nivel mundial, sino también le ha permitido poseer una gran fortuna. Fue amigo de Oral Roberts y visita los sepulcros de Kathryn Kuhlman y Aimee Semple McPherson para recibir la unción que emana de los huesos de Aimee.[i] Y entre las tantas sandeces y horrores que ha predicado, afirma que el Espíritu Santo le reveló que originalmente las mujeres tenían a sus hijos por su costado.[ii] Que la trinidad se compone de nueve personas.[iii] Que el Señor Jesús asumió la naturaleza satánica en la cruz,[iv] y que los creyentes deben considerarse a sí mismos como pequeños mesías.[v] Hinn, declara:

Cuando usted nació de nuevo, la palabra fue hecha carne en usted. Y usted se convirtió en carne de su carne y hueso de sus huesos. No me diga que usted tiene a Jesús. Usted es todo lo que Él era, y todo lo que Él es y será [...] Así somos nosotros en este mundo. Jesús dijo: «Vayan en mi nombre». No diga: «Yo tengo». Diga: «Yo soy, yo soy, yo soy, yo soy, yo soy». Por eso nunca, nunca, nunca debería decir: «Yo soy un pecador». La nueva criatura no es pecadora. Yo soy la justicia de Dios en Cristo.[vi]

Voy a ser guiado por el Espíritu Santo hoy. ¿Les parece bien a ustedes? Dios vino del cielo, se hizo hombre, convirtió a los hombres en pequeños dioses, y regresó al cielo como hombre. Él se presenta al padre como un hombre. Yo me enfrento a los demonios como el hijo de Dios.[vii]

Adán era un ser superior cuando Dios lo creó. Yo no sé si la gente sabe esto, pero él fue el primer súper hombre que realmente vivió jamás. Antes de todo, las Escrituras declaran claramente que él tenía dominio sobre las aves del aire y los peses del mar, lo cual significa que él solía volar. Desde luego, ¿cómo podía él tener dominio sobre las aves y no ser capaz de hacer lo que ellas hacen? [viii]

Estoy arto de oír sobre calles de oro. Yo no necesito oro en el cielo; ¡tengo que tenerlo ahora! Quiero decir que, cuando llegue a la gloria, todas mis facturas estarán pagadas, hermano. ¡Yo no tendré facturas en la gloria! ¡No tendré que preocuparme por facturas en la gloria! ¡Tengo que tenerlo aquí! Usted dice: 'Bien, Benny Hinn, ¿no es maravilloso tener calles de oro en el cielo?' Bueno, desde luego, pero si oigo eso una vez más o cómo será y cómo era, ¡le daré una patada a alguien![ix]

Ustedes me han atacado [dice Hinn a aquellos que se oponen a su mensaje satánico] Sus hijos pagaran por ello.[x] Yo no soy exactamente el tipo de hombre normal, ya saben. Soy de Israel. A veces me gustaría que Dios me diese una ametralladora del Espíritu Santo. Les volaría la cabeza.[xi] Si les importan sus hijos, dejen de atacar a Benny Hinn; ustedes están atacando en la radio todo el tiempo. Pagarán, y sus hijos también. Oigan esto de labios del siervo de Dios. Corren ustedes peligro.[xii]  

La mayor tragedia no es que existan algunos individuos como BennY Hinn, sino más bien, la gran cantidad de personas que le creen. Después de leer lo escrito por el Doctor John MacArthur no puede uno sentir más que tristeza y compasión por todos aquellos que siguen sus disoluciones y falsos milagros.

Al salir de la iglesia en el norte de Cleveland [escribe MacArthur] en una noche fresca de octubre, Rafael Martínez no pudo dejar de notar a una joven pareja que sacaba a su niño enfermo del santuario. «El cuerpo inerte estaba conectado a mangueras y respiradores, con los equipos de soporte de vida que colgaban del andador sonando y parpadeando». Los padres del niño lo habían traído a la iglesia para un culto de sanidad divina, con la esperanza y el ruego de que tuviera lugar un milagro. Nada menos que el famoso evangelista sanador Benny Hinn había dirigido la reunión esa noche. La atmósfera había estado electrizante; las emociones eran altas y las expectativas aun mayores. Sin embargo, varias horas más tarde todo había terminado y su hijo no había sido sanado. Ahora llegó el momento de irse a casa, junto con sus esperanzas hechas pedazos. La escena desgarradora inundó la mente de Martínez con preguntas inquietantes. Al reflexionar sobre ese momento, escribió:

 Me pregunté si se cuestionaban por qué su hijo salía de la misma forma en que entró. ¿Quizá sus padres agonizaban pensando que tal vez tuvieron una fe deficiente e incompleta? ¿Puede que se preguntaran de qué pecado eran culpables? ¿Qué maldición generacional tenía que ser rota con la semilla de fe? Cuando Hinn les dijo que le creyeran a Dios para que ocurriera el milagro, ¿por qué Dios no se movió en ese lugar y tomó a ese hermoso niño en sus grandes manos marcadas por los clavos, reanimó su cuerpecito y tuvo piedad de él ante el incierto futuro que tendría que enfrentar? No podía apartar mis ojos de ellos y no me he olvidado de la intensidad y el quebranto de ese momento[xiii].

Los desesperados padres de ese niño no eran las únicas víctimas de la falsa esperanza de esa noche. Martínez observó a otros: un hombre mayor con un aparato ortopédico que se alejaba de la escena en lugar de ser sanado; una mujer enferma de Atlanta que había viajado a Cleveland sin pasaje de regreso a casa, solo para marcharse sin cambio alguno. Al mirar en torno al final del culto, Martínez vio que «había decenas de estas personas aún dispersas por todo el santuario, sentadas tranquilamente en sus sillas de ruedas o apoyadas en sus bastones, muletas y soportes». Él expresó la pregunta obvia: «¿Cómo puede alguien con un corazón cristiano de pastor no dolerle la clase de crisis espiritual lacerante, desorientadora y llena de confusión en que han sido sumidas estas personas heridas?»[xiv].

William Lobdell, reportero de temas religiosos del periódico Los Angeles Times, informó después de cubrir una de las cruzadas de Hinn en Anaheim, California: «El verdadero drama ocurrió después que el pastor abandonó el escenario y la música se detuvo. Las personas con enfermedades terminales estaban tan enfermas como antes. Había gente con la enfermedad de Parkinson cuyas extremidades seguían torcidas y temblorosas. Había tetrapléjicos que no podían mover ni un solo músculo por debajo del cuello. Estas personas, cientos o tal vez miles de ellas en cada cruzada, permanecían sentadas, aturdidas y aplastadas al ver que Dios no las había sanado»[xv]. Basándose en lo que observó, Lobdell sabiamente dedujo que «la simple lógica de las operaciones de Hinn son crear falsas esperanzas y sacar dinero»[xvi].

 

NOTAS

[i]Hinn, B. (7 abril de 1991). Double Portion Anointing. Parte #3. Orlando Christian Center. Cinta de audio #A031791-3. Caras 1 y 2. Emitido en TBN.

[ii]Hinn, B.  (1990). Our Position In Christ.  #5 An Heir of God. Orlando, FL: Orlando Christian Center, Cinta de audio #A031190-5, cara 2.

[iii]Hinn, B. (9 de diciembre de 1990). Transmission del Orlando Christian Center. TBN. Citado en MacArthur, J. (2014). Fuego extraño. Estados Unidos de América: Grupo Nelson. Pág. 175.

[iv]Ibíd. 

[v]Hinn, B. (6 de diciembre de 1990). Praise the Lord. TBN. Citado en: MacArthur, J. (2014). Fuego extraño. Estados Unidos de América: Grupo Nelson. Pág. 175.

[vi]Citado en Hanegraaff, H. (2010). Cristianismo en Crisis. Estados Unidos de América: Grupo Nelson. Pág. 28.

[vii]Ibíd. Pág. 391.

[viii]Ibíd. Pág. 388.

[ix]Hinn, B. (8 de noviembre de 1990). Praise the Lord. Trinity Broadcasting Network. Citado en: Hanegraaff, H. (2010). Cristianismo en Crisis. Estados Unidos de América: Grupo Nelson. Pág. 32-33.

[x]Hinn, B.  (23 octubre 1992). Praise the Lord. Trinity Broadcasting Network. Citado en: Hanegraaff, H. (2010). Cristianismo en Crisis. Estados Unidos de América: Grupo Nelson. Introducción.  

[xi]Hinn, B. (8 de noviembre de 1990). Praise the Lord. Trinity Broadcasting Network. Citado en: Hanegraaff, H. (2010). Cristianismo en Crisis. Estados Unidos de América: Grupo Nelson. Introducción.  

[xii]Hinn, B. (7 de agosto de 1992). Presentación en World Charismatic Conference, Melodyland Christian Center. Anaheim, CA. Citado en: Hanegraaff, H. (2010). Cristianismo en Crisis. Estados Unidos de América: Grupo Nelson. Introducción.   

[xiii] Rafael D. Martínez, «Miracles Today? A Benny Hinn Layover in Cleveland, Tennessee Remembered», Spirit Watch Ministries, www.spiritwatch.org/firehinncrusade.htm. Martínez estaba informando acerca de un culto de sanidad celebrado en octubre de 2007. Citado en: MacArthur, J. (2014). Fuego extraño. Estados Unidos de América: Grupo Nelson. Pág. 156-157

[xiv] Ibíd.

[xv] William Lobdell, Losing My Religion (Nueva York: Harper Collins, 2009), p. 183. Cp. William Lobdell, «The Price of Healing», Los Angeles Times, 27 julio 2003, https://www.trinityfi.org/press/latimes02.html. Citado en: MacArthur, J. (2014). Fuego extraño. Estados Unidos de América: Grupo Nelson. Pág. 156-157

[xvi] Ibíd., p. 181.

 

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