EN PRESENCIA DEL ERROR CANTADO

EN PRESENCIA DEL ERROR CANTADO

Wilfredo Morales Acosta

10/05/2016

Extraído del libro: La Música También Llora

Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Oh Jehová, roca mía, y redentor mío.  (Salmo 19:14).

Los creyentes contaminados por la teología carismática y el pensamiento posmoderno, hacen un uso impresionante de la música para promover sus enseñanzas, adornar sus actividades, aparentar espiritualidad y atraer a las masas. A las personas se les ha vendido a través de cintas y discos compactos un evangelio paganizado donde Dios es adorado para moverlo a actuar en nuestro favor. Se les ha enseñado que pueden danzar en las reuniones y que la alabanza y la adoración liberan y transforman al hombre como si se trataran de conjuros mágicos. El verdadero motivo de nuestra adoración; que es la gracia y el amor de Dios expresado en su sacrificio propiciatorio, ha sido cambiado por el deseo desesperado de recibir el poder y el fuego del Espíritu Santo, a tal punto, que los cultos ya han dejado de ser Cristo céntricos; cuando el verdadero propósito y ministerio del Espíritu «es llamar la atención de todos hacia el Señor Jesucristo».[i] Aún mas, se nos ha intentado convencer a través de mensajes, libros y sobre todo de los cánticos; que si queremos el fuego y poder del Espíritu Santo debemos unirnos y buscar la experiencia pentecostal (carismática). Aquellos que no aceptamos sus enseñanzas y les confrontamos con las verdades bíblicas somos acusados de apagar el Espíritu y tildados de apáticos y dormidos. Como si el remedio para una vida llena del poder de Dios y una adoración sana y espiritual dependieran de su repertorio musical, sus falsas enseñanzas y el participar de sus manifestaciones extrañas.

No sé si ya habrá sido capaz de notarlo, pero con mucha frecuencia, quizás más de la que creemos e imaginamos, cantamos coros y escuchamos canciones que, o no dicen nada, por ser totalmente superficiales, o lo que dicen introduce al error y a enseñanzas falsas. A continuación, expondré solo unos pocos ejemplos de entre los tantos y tantos cánticos existentes en nuestros días que contradicen las enseñanzas de las Escrituras e instan a prácticas anti bíblicas. Puede que existan desacuerdos en cuanto a algunas de las letras tomadas como ejemplo. Por esa razón, es muy importante conocer antes, el por qué y para que cantamos los creyentes y esclarecer algunos puntos que debemos tener en cuenta a la hora de analizar cuan acertada y bíblica es una música y su letra.

 

El creyente y su canto

¿Por qué y para qué cantamos los creyentes? Si realmente queremos ofrecer a Dios una verdadera alabanza; si en verdad anhelamos adorarle como Él se merece y no fracasar en el intento, es necesario conocer la respuesta a estas preguntas.

Dios es el creador de la música y a la vez, del instrumento más maravilloso y versátil que existe sobre el planeta tierra: nuestras cuerdas vocales. Él ha regalado al hombre el talento y la habilidad para recrear dicho arte y cantar. Quizás lo más maravilloso, por decirlo de alguna manera, es que el Eterno, como se expresa a través de su Palabra escrita, quiere que sus redimidos le canten. El canto es algo que Dios demanda a su pueblo; es algo deseado por Él y que le complace. El profeta Isaías, escribió: «Cantad salmos a Jehová, porque ha hecho cosas magníficas; sea sabido esto por toda la tierra. Regocíjate y canta, oh moradora de Sion; porque grande es en medio de ti el Santo de Israel» (Isaías 12: 5-6). Y en el Salmo 30: 4, leemos: «Cantad a Jehová, vosotros sus santos, y celebrad la memoria de sus santidad». Desgraciadamente, muchos han cometido el error de quedarse solo en estos versículos y ofrecen a Dios música y cánticos que no son dignos de Él. Es cierto que el Señor demanda a su pueblo que le cante, pero lo que también es innegable y se puede ver reflejado a lo largo y ancho de las Escrituras, son las normas y principios que Él mismo ha establecido para que usted y yo sepamos cómo, por qué y para qué hacerlo.

En Colosenses 3:16, leemos: «La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales». Y en Efesios 5:19-20, Pablo escribió: «Hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando el Señor en vuestros corazones; dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo».

Tomando como referencia los versículos antes citados, comprobamos que la diferencia existente entre el canto de un cristiano y el de un no creyente es abismal. Los redimidos cantamos para la gloria del Señor; los inconversos cantan para su propia gloria y placer. Los hijos de Dios cantamos su Palabra; los no creyentes cantan lo primero que se les ocurre. Los cristianos cantamos aún en medio de los momentos difíciles porque el Señor es nuestro refugio y esperanza, nuestro amparo y fortaleza; los inconversos cantan para pasar el momento, olvidar sus tristezas y colocando su esperanza en el débil poder humano. Los creyentes cantamos para edificarnos, enseñarnos y exhortarnos unos a otros en toda sabiduría; los incrédulos cantan para divertir, entretener, recrear y seducir, con una sabiduría que no «desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica» (Santiago 3:15).  

En cuanto a las letras y la música que usamos en nuestras reuniones, ha de saberse que deben estar en total y completa armonía con la obra del Espíritu Santo, la Palabra y la naturaleza de Dios. No deben introducirnos al error, satisfacer a los deseos carnales y es de mucha importancia que sean bien claras, es decir, que no necesiten de una explicación adicional para la comprensión de lo cantado. Cantamos para la gloria de Dios y la edificación mutua de los congregados. Es nuestro deber cantar como se nos ha demandado en la Palabra inspirada y un buen ejemplo lo tenemos en los Salmos. En Éxodo 15:2, en Isaías 12:2 y el Salmo 118:14, leemos las palabras escritas por tres siervos de Dios, palabras maravillosas que nunca debemos olvidar: «Dios es mi fortaleza, mi cántico y mi salvación».

 

Cantando errores   

Si de veras nos interesa que nuestra adoración sea recibida y aceptada, no solo debemos asegurarnos del por qué y para que cantamos, sino también, del qué cantamos. Los cánticos son pequeños mensajes. A través de ellos, los creyentes somos instruidos en la verdad de Dios del mismo modo que sucede con la predicación. Es muy probable que más, después de todo, son muchos los que no prestan la debida atención al sermón, o los que lo olvidan apenas salen de la iglesia, pero los cánticos no, estos permanecen en nuestra memoria y los repetimos una y otra vez. Por lo tanto, hay que ser muy cuidadosos y responsables a la hora de escoger las canciones que cantamos en nuestras reuniones, no sea que sin darnos cuenta estemos cantando errores. 

 

Omisión de textos o verdades a medias

Hay ocasiones en las que el error presente en la letra de una canción es muy sutil. Lo vemos, por ejemplo, cuando se hace una omisión en el texto bíblico que es usado como apoyo a la hora de escribirla, por lo que el mensaje transmitido es reducido y transformado al ofrecer solo verdades a medias. Marcos Witt, canta:  

[...] ven y deléitate en el Señor. 
Y Él te concederá las peticiones de tu corazón. 
Confía sólo en Él y Él te dará
Espera sólo en Él y Él hará.[ii]

La porción bíblica que se usó para la confección de dicho cántico es el Salmo 37: 4 -5. El salmista escribió:

Confía en Jehová, y haz el bien; Y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad. Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón.  Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará. Exhibirá tu justicia como la luz, y tu derecho como el mediodía.

Si hacemos una comparación del texto y lo que se tomo para ser cantado, veremos que al omitir ciertas frases como: «Haz el bien» «te apacentarás de la verdad» y «encomienda a Jehová tu camino», la porción bíblica sufre una transformación, por lo que el mensaje transmitido a medias: Confía sólo en Él y Él te dará, pasa a ser muy semejante a una fórmula mágica.[iii]

Este es en realidad un tema muy amplio y controvertido, ya que lo importante suele pasar desapercibido. Si tenemos en cuenta que el modelo bíblico para nuestros cánticos congregacionales deben ser los Salmos, comprenderemos que cantos como el presentado, entre otros semejantes, dejan mucho que desear. La razón es que los Salmos no son repetitivos (al menos no como las canciones de hoy) y desarrollan un tema doctrinal completo; algo muy diferente a lo encontrado en numerosos cánticos actuales como: «Aleluya», cantada también por Marcos Witt y donde se repite dicha palabra una y otra vez, con el añadido de: «Te exaltamos» y «Te amamos». ¿Es hermoso el cántico? Por supuesto que sí, pero, aparte de ello, ¿qué más? ¿Por qué no se dan las razones para cantar aleluya al Señor cuando hay tantas? La Palabra «aleluya» del hebreo Halleluyah se traduce «Alabad a Jehová». Sin embargo, no existe un Salmo que este compuesto solo por la palabra dada como ejemplo; los que la tienen, dan sobradas razones del porque cantamos, amamos, y exaltamos a Dios. ¿No es acaso más importante saber el por qué y para quien cantamos aleluya? Lo que hacemos al omitir textos bíblicos o dar solo pequeñas verdades a medias, es dejar las grande e importantes «a la imaginación y no a la enseñanza de las Escrituras».[iv] Leonard Payton, comenta al respecto: «El problema es que la verdadera gratitud bíblica debe tener su base sobre hechos objetivos o en la doctrina. Si no, es un mero sentimentalismo'».[v] Y es esa precisamente la palabra que define el objetivo buscado, de manera inconsciente lo más probable, pero presente y dominante: sentimentalismo, a lo cual se unen el emocionalismo, la superstición y el misticismo. No crea que es una exageración o un tema sin importancia; es más serio de lo que podamos imaginar. Para Witt y junto a él todos aquellos que siguen sus pasos, aunque no lo quieran aceptar, lo importante no es que las palabras desarrollen un tema doctrinal correcto y completo, sino la música. ¿Cómo cree usted que CanZión presenta sus producciones?: «'No hacen falta palabras... nuestra música lo dice todo. CanZión producciones presenta hermosos proyectos instrumentales que de seguro tocarán lo más íntimo de tu corazón y elevarán tu alma'».[vi]

 

Enseñanzas equivocadas   

Ejemplo de ello lo podemos ver en: «Esperar en ti». Jesús Adrian, canta:

Y esperare pacientemente, 

[...]
yo no confío con la mente, 
lo hago con el corazón
.[vii]

Aquí lo que encontramos es una evidente confusión. Como señalara el pastor Sugel Michelen: «El autor de esta canción contrapone la mente y el corazón, dando a entender que la fe no es algo que se piensa, sino que se siente».[viii] Más adelante, añade: «La fe bíblica nace del entendimiento y la aceptación de ciertas verdades reveladas por Dios que nos permiten confiar en el aun por encima de nuestros sentímientos [...] Es con la mente que se cree; es con la mente que se confía».[ix] Ese sentimiento de seguridad que brota en nuestros corazones, es posible por el entendimiento de la verdad de Dios en nuestra mente.

 

Exhortando a prácticas anti bíblicas

Una de las canciones interpretadas por Fernel Monroy se titulan: «Así como maría». Su letra es, sin ninguna duda, una exhortación a la práctica anti bíblica de danzar en la iglesia:

#1)- Así como María,

[...]

salió a danzarle a Jehová [...]

Así también iremos

saltando y danzando delante de Jehová.[x]

Son muchos los ejemplos que se pueden citar respecto al tema, no obstante, solo presentaré uno más. Tonny Tamayo interpreta un merengue titulado «El Baile del Cristiano». Parte de la canción dice:

La gente anda diciendo que el cristiano es aburrido [...]

Pero eso es mentira [...]

Porque el cristiano canta y alaba y goza, disfruta, se ríe y dice: Gloria a Dios [...]

Vamos a ver como alaba el cristiano conservador [dice Tamayo] Todos, posición firme y al girar solo movemos la cabeza, Ok, dice: Un dos tres pa. Hui, hui, hui, [...]

¿Donde están los cristianos alegres? Una pierna como eje, con el puño aquí, para la gloria de Dios: hee, hee, hee, [...] Al otro lado, he, he, he [...] Amen. Los cristianos entre que si y entre que no. La mitad tieso y la otra suelta. Alabando a Dios, con alegría.[xi]

Ha de añadirse que mientras supuestamente se alaba a Dios con este cántico, vemos en la plataforma a un grupo de baile con los típicos movimientos eróticos, provocativos, sensuales y desenfrenados de dicha música bailable. Para Tamayo, según su popular canción, «la gente anda diciendo que el cristiano es aburrido», por lo tanto, él se ha dado a la buena tarea de desmentirlo. ¿Cómo lo hace? Imitando al mundo. ¿Por qué lo hace de esta manera? Porque alguien le enseñó que toda la música es amada e inventada por Dios. Porque aún no se ha enterado de lo que en realidad enseña la Biblia respecto a la alabanza y a la adoración. Porque no ha encontrado el verdadero gozo que viene del Señor.

Este cantico es un claro ejemplo del orgullo espiritual que intenta asfixiar a la verdadera iglesia, y una muestra más de la encarnizada guerra que promueven los creyentes moldeados por la teología carismática y el pensamiento posmoderno sobre aquellos que no estamos de acuerdo con sus enseñanzas y prácticas anti bíblicas. Tamayo hace burla de los creyentes conservadores. Estos son, para él, los aburridos y tiesos. Por otro lado, exalta a los cristianos que gustan de la pachanga, el meneo sensual, provocativo, desvergonzado, las modas y los placeres mundanos. Estos son, para Tamayo, los cristianos alegres. ¿Dónde dice la Biblia que el gozo del creyente fiel se encuentra en el destornille, el desenfreno, la fiesta y la diversión? ¿Con qué apoyo bíblico introducimos entre los protestantes tal desmesurada, disparatada e indecente práctica?

No se trata de diferentes puntos de vista u opiniones. Lo que usted está leyendo aquí, no es la interpretación que hacen de la Biblia dos creyentes que no se ponen de acuerdo; es, y espero que quede bien claro, una defensa al evangelio ante el caos provocado por la doctrina carismática y las ideas liberales y posmodernas que por desgracia han penetrado en la mente de muchos redimidos en la actualidad.

Los verdaderos cristianos no somos aburridos, eso es cierto, pero tampoco tontos. No hay ni la más remota necesidad de imitar al mundo participando en despelotes desenfrenados para alabar a Dios y encontrar el gozo y la felicidad en la vida cristiana.

 

Promoviendo falsas doctrinas

Hoy en día es muy común escuchar frases como “Yo declaro”, “Yo ordeno” o “Yo decreto”. Lo cierto es que la “actitud positiva” proclamada por los predicadores de la prosperidad está siendo esparcida también a través de los cánticos. Estas ideas tienen su origen en una corriente filosófica del siglo XIX denominada “Nuevo pensamiento”. Su inicio tiene lugar con el inventor sueco Emanuel Swedenborg, quien enseñaba que nuestra mente podía dar forma a cosas materiales debido a que el mundo físico pertenece a una extensión de la mente. Y más tarde con Phineas P Quimby, un Gurú estadounidense quien afirmaba que el pecado, la enfermedad y el dolor sólo existen en la mente. Estas ideas encontraron un espacio entre los creyentes cuando E. W. Kenyon, un pastor Bautista, mezclo las enseñanzas del “Nuevo pensamiento” con el evangelio. El resultado de dicha mezcla es la confesión positiva, como una forma de traer a la existencia lo que declaramos con nuestra boca. Estas son las raíces de lo que mas tarde seria conocido como el “Evangelio de la Prosperidad”.

 La “Actitud Positiva con sus yo declaro, yo ordeno y yo decreto” es una aberración que carece por completo de apoyo bíblico, y en lugar de ser calificada enseñanza apostólica, tal y como pretenden sus defensores, bien podríamos catalogarla como la doctrina de Aladino, es decir, el ordena y su Genio está obligado a obedecerle. Nosotros damos órdenes, declaramos y decretamos, por lo tanto, Dios tiene que obedecer. Danny Berrios, canta: 

[...] Yo declaro hoy sobre ti, sobre tu casa y tu familia 
Yo declaro, palabra de Dios sobre ti 
Yo declaro que termino tus años de ruinas, tu sequia cesó 
Yo declaro, bendiciones de Dios sobre ti. [xii]

Otro ejemplo que podemos citar es «Arrebato» por Nancy Aman-cio. La letra de la canción, dice:

[...] Hoy me apodero de lo que me mi me pertenece.
Lo que me has quitado me lo devolverás con creces. 
Porque Dios me hizo su hija,

y con los hijos de Dios nadie se mete  [...]
Y me ha dado el poder para atar y desatar  [...]
Y hoy declaro que él te devuelve lo que te robo.[xiii]

La verdad es que aquí no hay desperdicio. Tal parece que tomo todas las herejías del movimiento carismático y las resumió en una sola canción. Amancio dice que todo lo que el diablo le ha robado se lo devolverá con creses y que con los hijos de Dios nadie se mete. No hay fundamento bíblico para apoyar tal ambición y materialismo descarado. Las Escrituras nos enseñan que «si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas» (2 Corintios 5:17), y que los creyentes estamos completos en Cristo (Colosenses 2:10). Además, la Biblia afirma que Satanás se metió con Jesús, con Pedro, con Pablo y con muchos otros. Y para cerrar como es digno de los falsos maestros, practica la declaración positiva, y enseña que Dios nos ha dado el poder para atar y desatar (esto es en referencia la falsa enseñanza de Wagner en cuanto a la guerra espiritual).

 

Sobre el Espíritu Santo

Son muy numerosos los himnos y coros que alejados de la verdad bíblica han confundido a los creyentes en cuanto a la persona y obra del Espíritu Santo. A menudo, nos encontramos con cánticos (algunos de ellos bastante antiguos) que piden sea enviado el Consolador y un nuevo pentecostés.

Unánimes, junto a la cruz

Pedimos con fervor,

Según tu dicho, oh Jesús,

Manda el Consolador.

¡Oh! Manda otro Pentecostés,

 [...]

Cual vivo fuego o vendaval,

¡Oh! Hazlo descender,

Y en el alma de cada cual

Tu templo establecer...[xiv]

¿Cuán acertado y bíblico es pedir a Dios que envíe al Consolador y otro pentecostés? En el Antiguo Testamento el Espíritu Santo venía sobre los hombres y luego se marchaba, en el Nuevo testamento, vemos que fue enviado por Dios para morar en el cristiano completa y perfectamente. El día de pentecostés es un hecho irrepetible. Su propósito es demostrar que Jesucristo «es el hijo de Dios y salvador del mundo [...] es la gran inauguración de la iglesia como su cuerpo [...] es una prueba del hecho de que estas distintas personas que se unen a la iglesia son miembros del cuerpo».[xv] Según el Doctor Martin Lloyd Jones, esta confusión entre la llenura del Espíritu y lo sucedido el día de pentecostés se ha generado, porque «en el día de pentecostés los discípulos en el aposento fueron llenados del Espíritu Santo al mismo tiempo, y como resultado de ello, pudieron testificar».[xvi] Es decir, la llenura del Espíritu es algo que se repite en las Escrituras, pero no el nacimiento de la iglesia al descender el Consolador sobre los creyentes; son dos cosas distintas que sucedieron en el mismo momento. No es bíblico seguir pidiendo a Dios que mande al Paracletos y otro pentecostés. El Espíritu Santo ya ha sido enviado y ha hecho de nuestros cuerpos su morada. «Ser llenos del Espíritu es algo que puede repetirse y así ocurre a menudo, pero ese no es el suceso vital del pentecostés»[xvii] «El estruendo del viento y las lenguas hendidas similares al fuego subrayan no ya ese llenarse del Espíritu, sino el bautismo en la unidad del cuerpo, la inauguración de la iglesia».[xviii] Jones, escribió:

Me pregunto si aquellas personas a las que les interesan los himnos y la himnología han advertido alguna vez que en la mayor parte de los himnarios no hay una sección más floja que la dedicada al Espíritu Santo. En ella, los himnos en general son flojos, sentimentales y subjetivos, Por ese motivo, siempre he tenido grandes problemas el domingo de pentecostés. Carecemos de grandes himnos doctrinales acerca del Espíritu Santo y su obra. Sin duda, habrá quien diga (y puedo estar de acuerdo con el) que en muchos himnarios una gran mayoría de los himnos que se encuentran en la sección del Espíritu Santo ‒los himnos que le suplican que entre en la iglesia y que venga sobre nosotros, y haga esto y aquello‒ son completamente anti bíblicos. Esa es otra forma de mostrar nuevamente que esta gran doctrina se ha dejado a un lado, que las personas no la han defendido lo suficiente, y que hay confusión respecto a ella.[xix]

En cuanto a la obsesiva fijación a la persona del Espíritu Santo por parte de los carismáticos, debe entenderse que es una actitud anti bíblica. Ya que, según las Escrituras, él vendría para dar testimonio de Jesús y nunca sería el centro de atención (Juan 15:26). Las iglesias carismáticas se han desviado por completo de la verdadera adoración al hacer del Espíritu, sus dones y bendiciones, el tema central de sus cultos. Estos creyentes han perdido el rumbo, creen que adoran a Dios, pero no hay nada más alejado de la verdad. En su desmedida obsesión por el fuego, el poder y la unción, descuidan lo más importante: a Jesucristo y su evangelio de salvación. La tercera persona de la trinidad es extremadamente importante, y nuestro deber es aprender, enseñar, ser llenos y guiados por Él, pero sin olvidar que «el enfoque de la iglesia no está en la paloma, sino en la cruz».[xx] Como señalara el teólogo y pastor James Montgomery Boice:

Si se nos dice que el Espíritu Santo no hablará de sí mismo, sino de Jesús, entonces podemos concluir que cualquier énfasis en la persona y la obra de Espíritu que le reste valor a la persona y la obra de Jesucristo no es llevado a cabo por el Espíritu. De hecho, es la obra de otro espíritu, el espíritu del anticristo, cuyo trabajo es minimizar la persona de Cristo (1 Juan 4. 2-3). Por importante que sea el Espíritu Santo, él nunca pretende ocupar el lugar de Cristo en nuestro pensamiento.[xxi]

Muéstreme a una persona [afirma Dan Phillips] obsesionada con el Espíritu Santo y sus dones (reales o imaginarios), y yo les mostraré a una persona no llena del Espíritu Santo.

Muéstreme a alguien enfocado en la persona y la obra de Jesucristo, que nunca se cansa de aprender acerca de él, piensa en él y le exalta, que habla acerca de él, por él, emocionado y fascinado con su perfección y belleza, que busca maneras de servirlo y exaltarlo, que explora incansablemente formas de entregarse y ser usado por él, creciendo en su carácter para ser mas y mas como Cristo, y yo mostraré a una persona que está llena del Espíritu Santo.[xxii]

 

Para manipular a las personas 

También nos encontramos y con mucha frecuencia, coros para manipular a las personas. En ocasiones, son letras que insisten en que si de veras queremos sentir el gozo y la presencia de Dios, debemos unirnos a la fiesta de los pentecostales.

[...] Hay gozo en la casa

(coristas) de los pentecostales [...]

Si quieres sentir el fuego […] 
metete en la fiesta

de los pentecostales.[xxiii]

¿Cuál es el fuego al que se hace referencia en este cántico? ¿Experiencias como las de Seymour y Parham? ¿Espectáculos como los de Guillermo Maldonado, Cach Luna o Beni Hinn? ¿Qué fuego es ese qué hace a la gente aullar como perros y saltar como monos? Lo siento mucho, pero ese fuego no viene de Dios, y yo no lo quiero.

En otras ocasiones, la manipulación se hace evidente a través de cánticos que mediante la repetición de ciertas palabras y frases, apelan a los sentimientos y estado de ánimo de las personas para sugestionarles y condicionarlas. Veamos dos ejemplos, el primero suele pasar inadvertido, el segundo, no tengo palabras para describirlo; de hecho, creo que se explica a sí mismo.

#1)- Algo está cayendo aquí,

Es tan fuerte sobre mí.

Mis manos levantaré,

y su gloria tocaré

Está Cayendo,

su gloria sobre mí.

Sanado heridas, levantando al caído,

su gloria esta aquí.

Su Gloria está aquí [...]

su gloria esta aquí.

Su Gloria está aquí, su gloria está aquí.

su Gloria está aquí.[xxiv]

Este cantico es doctrinalmente pobre en extremo; si de algo puede presumir, es de ser ideal para introducir a los cristianos en supersticiones y experiencias estáticas. Se hace fácil imaginar a los falsos apóstoles de hoy exhortando a sus adeptos para cantarlo y a la vez ofrecer una función de unciones repartidas entre revolcones, patadas, gritos, vómitos y risas descontroladas. Sin embargo, lo que en verdad se vuelve bien difícil, es imaginar a Juan Calvino, a Mathiu Henry o a Charles Spurgeon usándolo como cantico congregacional; sobre todo, porque no dice nada solido en cuanto a doctrina y su desarrollo apela más a las emociones que las verdades bíblicas. Si lo comparamos con los Salmos, que son nuestra guía a la hora de componer e incluso comprobar lo escrito, veremos que no es un clamor por el perdón y la ayuda de Dios (Salmo 69). No es una oración (Salmo 71). No es un lamento (Salmo 79). No es una amonestación (Salmo 82). No es una exhortación para alabar a Dios (Salmo 95). No es un testimonio (Salmo 78). Y no es, aunque se pudieran dar muchos otros ejemplos, un canto de gratitud (Salmo 138). ¿Dónde le podríamos colocar entonces? ¿De qué va? Lo más evidente y bíblico es la alusión, aunque pobre, al hecho de que Dios sana heridas y levanta al caído; fuera de ello, que por cierto, está embutido en un contexto supersticioso, («Algo está cayendo aquí») lo que encontramos es una afirmación o exhortación, si cabe, a prepararnos para lo que está cayendo. En pocas palabras, es un cántico para sugestionar y condicionar a las personas, es puro sentimentalismo supersticioso. En el segundo ejemplo, escuchamos: 

#2)- Sierra tus ojos, sierra tus ojos,

sierra tus ojos y alaba a Jehová [...]

Así, así, así, así se alaba a Dios. 

Si, si, [...] Siento un fuego que me está quemando,

 siento un fuego, siento un fuego,

siento un fuego, siento un fuego, siento un fuego,

siento un fuego, siento un fuego que me está quemando,

yo siento un fuego que me está quemando,

yo siento un fuego, yo siento un fuego [Esta frase se repite unas trece veces más, luego continua]

En esta noche me voy a gozar con Jesús el nazareno.

En esta noche me voy a sanar con Jesús el nazareno.

Invitamos al Espíritu Santo pa que este culto se ponga bueno.

Invitamos al Espíritu Santo pa que esta hora se ponga buena. [Después de repetir «yo siento un fuego» otra gran cantidad de veces, escuchamos] Que te toque, que te toque, que te toque, que te toque, [...] Que te sane, que te sane, que te sane, [...] Que se lleve, que se lleve, que se lleve [...] los dolores.

Se van los dolores, se van los tumores,

se van los dolores, se van los tumores [...] Que se van, que se van, que se van, que se van [...] se van, sea van , se van [...] Charabababa, charabababa, charabababa, [...]

yo siento un fuego, yo siento un fuego, yo siento un fuego [...]

Vomita, vomita ahí [habla el cantante] te está liberando el Señor. Vomite ahí, vomite ahí; vomite que te esta [...] sacando enfermedades, se están yendo ahí los demonios. Vomite sierva ahí, ahí está. Dios está liberando hermanos, hay gente que está siendo liberada [...] Chab, bababa, bababa [...]

Yo siento que me quemo, yo siento que me quemo [...]

Me quema el fuego, [...] del Espíritu Santo...[xxv]

 

Qué debemos hacer

Como creyentes, somos llamados a refutar el error. Puede que un cántico sea muy hermoso o con una melodía muy pegajosa. Es posible que haya sido hecho por alguien que ama a Dios con gran sinceridad, usando textos bíblicos y con las mejores intenciones. Sin embargo, eso no quiere decir que sea doctrinalmente correcto y digno de compartir en las reuniones de los santos. Diría más, es necesario hacer un análisis pertinente y muy cuidadoso de la procedencia de los cánticos, el efecto que tienen y las actitudes que generan sobre los que escuchan y cantan.  

Jesús dijo: «No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos [...] Así que, por sus frutos los conoceréis» (Mateo 7:18; 20). Como escribiera Rudolf Ebertshäuser: «Aunque yo no note nada malo en una determinada canción carismática, debo desecharla y evitarla, si veo que viene de una fuente corrompida».[xxvi] Más adelante nos da una lista de los criterios que debemos tener en cuenta a la hora de analizar los canticos que compartimos en nuestras reuniones:

1. ¿De qué fuente espiritual provienen? ¿Qué actitud espiritual tienen sus autores? ¿Hallamos temor de Dios en ellos? ¿Son discípulos de Cristo sanos, o retienen doctrinas falsas siguiendo un cristianismo falso?

2. ¿Qué influencia espiritual ejercen? ¿Qué efectos producen? ¿Sirven para glorificar a Dios? ¿Edifican a los creyentes? ¿Les fortalecen para poder seguir a Cristo de manera sobria y vigilante en estos últimos tiempos?

3. Fuente y efectos de las melodías y de la música: ¿Cumplen con el objetivo de glorificar a Dios y edificar a los creyentes, o de lo contrario, excitan el alma? ¿Despiertan la carne e impiden la obra del Espíritu Santo y de la Palabra de Dios?

4. ¿Se sujetan los textos a la sana doctrina y a la Palabra de Dios? ¿Son apropiados para la edificación de los creyentes y la adoración a Dios? [xxvii]

Las falsas unciones y el descalabro musical existente son dos fenómenos que se dan juntos y en todo su esplendor entre los carismáticos actuales; siendo la música, un arma muy eficaz para introducir su desastrosa teología en las iglesias cristianas. Debe saber también que algunos de los cánticos antes presentados son solo una pequeña porción del continuo y espantoso desmembramiento de la verdad bíblica, existiendo aún otra gran cantidad de errores y horrores que ni siquiera fueron mencionados. Es nuestro deber, por tanto, pasar por el filtro de las Escrituras todo aquello que será cantado en nuestras congregaciones, si no pasan la prueba, es preciso desecharlo.

 
NOTAS

[i]MacArthur, J. (2014). Fuego extraño. Estados Unidos de América: Grupo Nelson. Pág. 41.

[ii]Witt, M. (1992). Ven y deléitate. Álbum: Tu y yo en vivo. Canzion/Word.

[iii]Ebertshäuser, R. (s. f.) .La "alabanza" carismática y la adoración bíblica en Espíritu y en verdad. Edicions Cristianes Bíbliques. En línea:

 https://bitflow.dyndns.org/spanish/RudolfEbertshaeuser/Spanish-La_Alabanza_Carismatica_Y_La_Adoracion_Biblica_En_Espiritu_Y_En_Verdad.pdf

[iv]E. Gilley, G.(2005).Esta pequeña iglesia fue al mercado: La Iglesia en la Edad de Entretenimiento. Estados Unidos de América. Evangelical Press. Pág. 96. 

[v]Ibíd.

[vi]Citado en: Ebertshäuser, R. (s. f.) .La "alabanza" carismática y la adoración bíblica en Espíritu y en verdad. Edicions Cristianes Bíbliques. En linea:

 https://bitflow.dyndns.org/spanish/RudolfEbertshaeuser/Spanish-La_Alabanza_Carismatica_Y_La_Adoracion_Biblica_En_Espiritu_Y_En_Verdad.pdf

[vii]Romero, J A. (2005). Esperar en ti. Álbum: Unplugged.

[viii]Michelen, S. (20 de enero de 2007). El Canto Congregacional. Tercera parte. En línea:

 https://www2.ibsj.org/sermones/21-1-07%20p.m%20p.%20Sugel%20.mp3

[ix]Ibíd.

[x]Monroy, F. (2004). Así como María. Continuemos Salmodiando en la Naciones.

[xi]Tamayo, T. (s. f.). El Baile del Cristiano. Consultado el 2 de octubre de 2014 en: https://www.youtube.com/watch?v=2UErVaZVsEY.

[xii]Berrios, D. (2012). Yo declaro. Álbum: Aférrate a la fe.

[xiii]Amancio, N. (2009). Arrebato. Álbum: Estableciendo el reino.   

[xiv]Es una traducción del himno escrito por Charles H. Gabriel (1856-1932) y titulado Pentecostal Power. Se puede encontrar en castellano en HH 214 y en Himnos de gloria 102. Aunque existen dudas sobre su verdadera procedencia. Para más información ver artículo del Musicólogo: Dr. Cristián Guerra Rojas. (2008- 2009). La música en el Movimiento Pentecostal de Chile (1909-1936): el aporte de Willis Collins Hoover y de Genaro Ríos Campos. Sendas. Pág. 17-18. 

[xv]Lloyd Jones, M. (2001). Dios el Espíritu Santo. Grandes Doctrinas. Primera edición en español. (Cánovas, D. Trad). España. Editorial peregrino. Pág. 56.

[xvi]Ibíd.

[xvii]Ibíd. Pág. 57.

[xviii]Ibíd. MacArthur escribe: No hay ninguna mención de elevarse mediante experiencias exaltadas y extáticas [...] ser lleno incluye someterse unos a otros, amarse unos a otros, obedecerse unos a otros, procurar lo mejor el uno por el otro. [...]

¿Qué quería decir Pablo? ¿Estaba demandando que adquiriéramos una especie de estado superespiritual del cual nunca debíamos apartarnos? ¿Estaba él sugiriendo que fuéramos perfectos? Pablo nunca dijo: 'Sed bautizados en el Espíritu.' El no estaba abogando por una segunda obra de gracia. De lo que Pablo estaba hablando era de una llenura continua, diaria. Uno puede ser lleno hoy, pero mañana es otra historia. Por eso es inadecuado todo el concepto de una 'segunda bendición'. Cuando la 'segunda bendición' se desvanece, el creyente carismático se queda luchando con los mismos problemas básicos que todos los cristianos enfrentan. Aunque él es salvo todavía existe en un cuerpo humano que tiene una fuerte propensión al pecado [...]

Nada en la Escritura enseña que la llenura del Espíritu está acompañada de experiencias extáticas o de señales externas. Sin duda, ser lleno con el Espíritu sí trae al creyente tremendo regocijo y gozo, pero las epístolas del Nuevo Testamento revelan que ser lleno con el Espíritu trae el fruto del Espíritu, no los dones del Espíritu. MacArthur, J. (1994-1995). Los Carismáticos. Una Perspectiva Doctrinal. Canadá: Casa Bautista de Publicaciones. Pág. 257-259.

[xix]Ibíd. Pág. 14.  

[xx]Kevin DeYoung. (2011). The Holy Spirit. Wheaton, IL: Crossway. Pág. 17 Cita internada de J. I. Packer. (2005). Keep in Step with the Spirit. GRand Rapids, MI: Baker. Pág. 57. Citado en MacArthur, J. (2014). Fuego extraño. Estados Unidos de América: Grupo Nelson. Pág. 43.

[xxi]Montgomery Boice, J. (1986). Foundations of the Christian Faith (Downers Grove, IL: InterVersity). Pág. 381. Citado en MacArthur, J. (2014). Fuego extraño. Estados Unidos de América: Grupo Nelson. Pág. 45

[xxii]Dan Fillips. (2011). The World-Tilting Gospel. Gran Rapids: Kregel. Pág. 272- 273. Citado en MacArthur, J. (2014). Fuego extraño. Estados Unidos de América: Grupo Nelson. Pág. 45.

[xxiii]Unción Tropical. (2005). Meddley de Coros (Ft. Varios artistas). Álbum Unido. 

[xxiv]Reyes, J. L. (2009). Está Cayendo. El Dios de lo Imposible. 

[xxv]No se ha encontrado mucha información de dicha canción. Se dice que la canta Marvin Flores y ha sido escuchada en:

https://www.youtube.com/watch?v=huKa5MMiShw.  

[xxvi]Ebertshäuser, R. (s. f.) .La "alabanza" carismática y la adoración bíblica en Espíritu y en verdad. Edicions Cristianes Bíbliques. En linea:

 https://bitflow.dyndns.org/spanish/RudolfEbertshaeuser/Spanish-La_Alabanza_Carismatica_Y_La_Adoracion_Biblica_En_Espiritu_Y_En_Verdad.pdf

[xxvii]Ibíd.

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©Wilfredo Morales Acosta

FE AUTÉNTICA

 

TEMA: EN PRESENCIA DEL ERROR CANTADO

Muy buena enseñanza

Fecha: 10.12.2017 | Autor: Francisco Pérez

Muy bueno

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