FELICES LOS MANSOS

FELICES LOS MANSOS

Wilfredo Morales Acosta 

1/09/2019

Sermón predicado el 1 de septiembre de 2019 en la Primera Iglesia Evangélica Bautista de Manresa.

Texto: Mateo 5: 5

 

Introducción:

Hace algunos domingos atrás compartí con ustedes las dos primeras bienaventuranzas que encontramos en Mateo 5. Bienaventurados los pobres en espíritu y bienaventurados los que lloran. Hoy quiero compartir las bienaventuranzas que siguen a estas dos primeras. No obstante, debemos recordar al menos lo más importante de lo que estuvimos tratando anteriormente.

Según la interpretación correcta de las Escrituras, ser pobre en espíritu es la primera de las bienaventuranzas porque es la coloca el fundamento, es decir, no se trata de lo mucho o lo poco que tengas materialmente, se trata de si estas o no en enemistad con Dios.  Somos pobres en espíritu cuando entendemos nuestra condición espiritual y vemos nuestro pecado y nuestra miseria, del mismo modo que Dios la ve. Y como consecuencia el Señor nos dice: Bienaventurado eres porque tuyo es mi reino.

¿Qué sucede al vernos tal como Dios nos ve?

¿Qué sucede cuando por medio del Espíritu Santo somos convencidos de nuestro pecado?

Lloramos. Y es de esta forma que entramos en la proxima bienaventuranza, que nos dice: “Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.” No somos bienaventurados cuando lloramos por que nos rompimos un hueso, o porque se ha muerto un familiar nuestro. Este llanto es correcto y natural, pero no acarrea una bienaventuranza.

El llanto que acarrea consigo una bienaventuranza es aquel que brota al ver cuán sucio y despreciable eres ante Dios. Es aquel que brota al ver que el pecado que mora en nosotros está presente aun en nuestros mejores deseos, pensamientos y obras. Es un llanto que brota Porque te sientes culpable, pero al mismo tiempo amado y perdonado. Porque te sientes perdido y a la vez hallado. Porque te sientes vacio y a la vez llenado. Es un llanto que sana, que renueva, que te cambia. Y Dios trae consuelo a tu vida a través del poder de su palabra, de los hermanos en la fe, del Espíritu Santo aplicando la verdad de sus palabras y cumpliendo sus promesas en ti.

Llegados a este punto, entras un día a la iglesia y te das cuenta que hay algunos hermanos o hermanas hablando mala de ti, o viene Fulano y te ofende, y te acusa de lo malo que eres, de lo falso que eres, de lo grosero que fuiste al negarte a… Sin tener en cuenta tus razones y motivos

¿Cómo responderías tú? No me contestes a mí, no hace falta, usted no es culpable de nada y lo atropellan sin misericordia. ¿Cómo responderías?

El no creyente al igual que aquel que ya ha creído pero que no está viviendo la fe como debería, explotarían en ofensas y venganza, o callarían por miedo, pero aun callados, en su corazón anidarían el odio, la amargura y la venganza.

Por otro lado, el creyente que está viviendo conforme a la fe, entendería y llegaría a la misma conclusión a la que una vez llegó Charles Spurgeon, cuando dijo, y lo diré con mis palabras porque hace mucho tiempo que lo leí y no recuerdo donde fue, pero la idea se me quedó grabada en la mete y espero que a usted también: “Cuando alguien hable mal de ti, no te alarmes ni te enfades con esa persona, detente por un momento y piensa que tú en verdad, eres mucho peor de lo esa persona ha podido decir de ti”. Y créame, esto solo lo puede hacer alguien, que es manso

Porque ser manso es, y esta vez citaré a John MacArthur porque yo nunca lo resumiría mejor, “Poder bajo control”.

Por favor, recuerde esto, cuando usted salga hoy de aquí recuerde estas palabras, ser manso es “Poder bajo control”, y lo que te ayudará a controlar ese poder que tienes para defenderte de los ataques y las calumnias de otras personas,  es recordar que tú en verdad eres peor de lo que otros han podido pensar o decir de ti.

“Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad”.

Veamos algunos ejemplos bíblicos.

Una historia de mansedumbre que podemos mencionar es la de Abrahám y Lot. 

En Génesis Capitulo 13: vemos que Entre los pastores de Abraham y de Lot había conflictos debido a que ellos tenían tanto ganado que no era posible pastorear juntos, y debían separarse. Lot era sobrino de Abraham, y Abraham, era el que había recibido el mandato y la promesa de Dios, por lo tanto, y además de su ancianidad, le correspondía a Abraham escoger la tierra. ¿Qué hizo Abraham? No halla ahora altercado entre nosotros dos… porque somos hermanos. ¿No está toda esta tierra delante de ti? Yo te ruego que te apartes de mí. Si fueres a la mano izquierda yo iré a la derecha. Y si tú a la derecha yo iré a la izquierda.

No hay dudas de que es una historia de poder bajo control. Lo mismo ocurre con José.

José es vendido por sus propios hermanos porque le tenían envidia. Lo hacen esclavo, estuvo preso, y mediante la provisión divina llega a ser el segundo del Faraón en Egipto. Durante los 2 primeros años de los 7 que duraría la hambruna sobre la tierra. Sus hermanos llegan a él para comprar alimentos y José los reconoce. La historia es un poco larga, pero fascinante. José tenía el poder para vengarse de sus hermanos, pero era manso y sabio. Lo primero que hizo fue llenar sus costales de alimentos y los dejo partir, no se rebeló a sus hermanos esta vez porque tenía planes mayores en mente, como por ejemplo, ver a su hermano menor, a benjamín el cual no había venido con ellos.

Cuando los hermanos de José regresaron nuevamente en busca de alimentos, La Biblia nos dice: No podía ya José contenerse delante de todos los que estaban al lado suyo, y clamó: Haced salir de mi presencia a todos. Y no quedó nadie con él, al darse a conocer José a sus hermanos. Entonces se dio a llorar a gritos; y oyeron los egipcios, y oyó también la casa de Faraón. Y dijo José a sus hermanos Yo soy José; ¿vive aún mi padre? Y sus hermanos no pudieron responderle, porque estaban turbados delante de él. Entonces dijo José a sus hermanos: Acercaos ahora a mí. Y ellos se acercaron. Y él dijo: Yo soy José vuestro hermano, el que vendisteis para Egipto. Ahora, pues, no os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá; porque para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros. Pues ya ha habido dos años de hambre en medio de la tierra, y aún quedan cinco años en los cuales ni habrá arada ni siega. Y Dios me envió delante de vosotros, para preservaros posteridad sobre la tierra, y para daros vida por medio de gran liberación… Y se echó sobre el cuello de Benjamín su hermano, y lloró; y también Benjamín lloró sobre su cuello. Y besó a todos sus hermanos, y lloró sobre ellos

Una historia de poder bajo control.

También tenemos a Jeremías, un hombre llamado a predicar un mensaje extremadamente impopular, como este que Dios nos ha mandado a predicar a usted y a mí. Y del mismo modo que el mundo no quiere escucharnos hoy y cruje los dientes tan solo al escuchar el nombre de Jesús, así mismo el pueblo en los tiempos de Jeremías tampoco querían escucharle. Lo calumniaban, lo perseguían, sin amigos, rechazado por todos, pero nunca se defendió, como tampoco nunca dejo de predicar el mensaje que Dios le había dado para su pueblo.

Pudiéramos seguir contando historias de hombres mansos, Moisés, David ante Saúl, etc., pero nos abarcaría mucho tiempo y quiero usar este tiempo en una última historia a modo de ilustración. Y es sobre el hombre más manso que existió sobre la tierra, Josué dijo que era Moisés, pero eso fue porque él no había conocido a Jesús.

El profeta Isaías nos narra una profecía que fue escrita unos 700 o 750 años antes de que se cumpliera a cerca del mesías venidero. Y esta es la primera parte de la historia de mansedumbre del hombre más manso que existió sobre la tierra

Isaías 53: 1- 12

¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿Y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová? Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos. Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca. Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido. Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca. Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada. Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos. Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores.

La vida de Jesús fue una vida de Poder bajo control. En el monte Getsemaní cuando le vinieron a apresar una turba de hombres armados y preguntaron quien es Jesús, Él respondió: Yo soy, y cayeron todos al suelo. Él era Dios ante los hombres 

El podía bajar de la cruz, pero no lo hizo por amor a ti, por amor a mí. Poder bajo control. Y a eso somos llamados tú y yo, a vivir en control de nuestro poder. Si te ofenden, si te calumnian, si hablan a tus espaldas, si se burlan de ti, si te traicionan, tenemos el poder de devolverlo, de vengarnos, pero no sosos llamados a eso. No pagues con la misma moneda, detente por un instante y piensa que tú en verdad eres peor de lo que otros puedan pensar o decir de ti. Mantén la calma, y ora a tu padre que ve en lo secreto, Piensa, ¿qué me quiere enseñar Dios en esta situación? ¿Cómo puedo glorificar a Dios en estas circunstancias? Después de todo, como una vez dijo alguien: nuestro testimonio será la única Biblia que algunos leerán en toda su vida.

Ser manso no es ser débil o flojo, es ser fuerte, es tener poder, pero tener sobre todo autocontrol. Muchos también confunden la mansedumbre con la indolencia, aquí se les llama pasotas, estos pasan de todo y nada le hace perder el sueño, pero no es por manso, es por indolentes.

Hay personas con un temperamento tranquilo, amable y calmado de nacimiento, pero esto tampoco es ser manso. Ser manso es algo con lo que usted no nace y no se lo puede comprar al terapeuta de la esquina, ni lo podrá alcanzar por sí mismo y por mucho que se esfuerce. Ser manso es un fruto del Espíritu Santo en el creyente.

En Gálatas 5: 22 leemos

Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros.

Usted puede ser de carácter y temperamento fuerte, rudo, de mucha o poca palabra, puede ser de carácter tranquilo y paciente; da igual su temperamento y carácter, si es creyente, el Espíritu Santo hará de usted una persona mansa. Al apóstol Juan y a su hermano les llamaban los hijos del trueno, y luego vemos a un Juan que es conocido como el apóstol del amor.

No nacemos con mansedumbre, nos la da Dios, y es una demostración más de que las bienaventuranzas y todo el sermón del monte, constituyen un ataque directo al legalismo de los fariseos y a cualquier tipo de legalismo que exista hoy. No somos protagonistas de nada, porque solos nada podemos hacer,

La mansedumbre es poder bajo control, usted no es un cobarde al no defenderse cuando le calumnian, usted simplemente ha decidido dejar que sea Dios quien le defienda. No obstante, hay otra faceta del hombre manso.

Juan 2: 13

Estaba cerca la pascua de los judíos; y subió Jesús a Jerusalén, y halló en el templo a los que vendían bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas allí sentados. Y haciendo un azote de cuerdas, echó fuera del templo a todos, y las ovejas y los bueyes; y esparció las monedas de los cambistas, y volcó las mesas; y dijo a los que vendían palomas: Quitad de aquí esto, y no hagáis de la casa de mí Padre casa de mercado. Entonces se acordaron sus discípulos que está escrito: El celo de tu casa me consume.

¿Cómo puede el hombre más manso que existió sobre la tierra hacer esto? Ser manso, no es ser cobarde, y hay una diferencia entre defenderse uno mismo y defender la gloria y el honor de Dios.

Jesús se enfrento a los que estaban mancillando la casa de su Padre. Él no se defendió cuando le escupieron, le acusaron, y le crucificaron, pero siempre mostro defensa ante aquellos que ensuciaban el evangelio. Emitió juicio contra los fariseos, enfrento a sus propios discípulos cuando se equivocaban y dio la vida por la verdad. Usted y yo estamos llamados a hacer lo mismo.

Hoy tenemos un reto, hay un gigante que debemos enfrentar con poder bajo control, El mundo está más entusiasmado que nunca en su intento de hacer desaparecer el nombre de Dios del universo. Lo más triste y preocupante es que a nivel mundial Los políticos le siguen el juego al enemigo de nuestras almas.

Hay un video en internet donde se ve a representantes de un partido político actual practicando un rito satánico. Una de las primeras cosas que dicen, mientras están paradas ante una palangana con fuego dentro es: “Arde moral Cristian, arde”. 

El mundo nunca ha querido saber de Dios, las personas con las que nos cruzamos a diario no quieren saber de Dios. Muchos de nuestros familiares no quieren saber de Dios. Nuestros vecinos no quieren saber de Dios. Y ahora la política de los países están promulgando leyes que van en contra de la ley de Dios. Leyes tan ridículas como las leyes de género

El otro día me llego una publicación de la iglesia bautista de Martorell y quiero leérselas tal cual, porque yo no lo podría explicar más claro.

ESQUIZOFRENIA SOCIAL:

Vivimos en una época donde quieren que los sacerdotes se casen y que los casados se divorcien. Quieren que los heterosexuales tengan relaciones sin compromiso, pero que los gays se casen en la iglesia. Que las mujeres se vistan como hombres y asuman papeles masculinos y que los hombres se conviertan en “frágiles” como mujeres. Un niño con sólo cinco o seis años de vida tiene derecho a decidir si será hombre o mujer por el resto de su vida, pero un menor de dieciocho años no puede responder por sus crímenes. No hay plazas para los pacientes en los hospitales, pero hay incentivos y patrocinio para quien quiere hacer cambio de sexo. Hay un acompañamiento psicológico gratuito para quien desea dejar la heterosexualidad y vivir la homosexualidad, pero no hay ningún apoyo de éste mismo para quien desea salir de la homosexualidad y vivir su heterosexualidad y si intentan hacerlo, es un crimen. Estar a favor de la familia y la religión es dictadura, pero orinar sobre los crucifijos es libertad de expresión. Si no es el fin de los tiempos, debe ser el ensayo… “

!!!Señor Jesús ven pronto!!!

Se nos avecina una tormenta espantosa y créame, el Señor nos está dando la oportunidad de poner en práctica la mansedumbre cristiana,

El manso es alguien que no se compadece de sí mismo y no es orgulloso, pero cuando se trata de defender la verdad, está dispuesto a morir por ella.

El manso no se hace ideas erróneas de sí mismo, se conoce bien porque se ha visto como Dios le ve. Por esa razón ha de enfrentar cualquier situación diciendo la verdad en amor.

Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.

¿Sabe cuál es la bendición de ser manso?

El apóstol Pablo nos dice en 2 Corintios 6:10: Como no teniendo nada, más poseyéndolo todo. Usted recibe la tierra por heredad ahora y en el futuro. Ahora, porque los mansos están siempre satisfechos, porque, saben vivir en abundancia y humildemente pues todo lo pueden en Cristo que los fortalece. Y en el futuro, porque somos hijos de Dios, como leemos en romanos 8:16-17:

El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.