LA FE CRISTIANA EN UN MUNDO POSMODERNO

LA FE CRISTIANA EN UN MUNDO POSMODERNO

Wilfredo Morales Acosta

03/10/2015

2 Timoteo 4: 1-8. 

¿Has estado perdido alguna vez en un sitio desconocido y al preguntar por la dirección buscada le han engañado enviándole en sentido contrario? Esto es en cuanto a ser engañados si vamos en busca de un determinado lugar con el objetivo de comprar algo. Pero, ¿qué tal si se tratara de una urgencia? ¿Cuál sería su opinión acerca de alguien que engaña de esta manera a una persona que va en busca de un hospital, pues lleva a otra cuya vida depende de lo rápido que pueda ser atendida por personal sanitario? Pienso que la podríamos catalogar como una persona despiadada y sin corazón, aún mas, como un asesino.  

Estas son dos situaciones hipotéticas, en una está en juego el tiempo, en otra la vida. Sin embargo, existe algo más importante aun que el tiempo y nuestra vida en este mundo, y ese algo es: nuestra alma.  Jesús dijo: «¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?» (Marcos 8:36). En otra ocasión expresó: «Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan» (Mateo 7: 13-14). 

Usted y yo, estamos de paso en este mundo. Sea que creamos en Dios o no, un día tendremos que enfrentarnos ante la inevitable realidad de una eternidad, ya sea en el cielo o el infierno.  Por desgracia, muchos de nuestros seres más queridos no hallaran el camino correcto y no entraran por la puerta estrecha, no porque no le hallamos alertado o guiado, sino más bien, porque ellos no han querido escuchar y creer. 

Vivimos en un mundo que glorifica la maldad y lo contradictorio, un mundo que abraza el absurdo, que siente una preferencia escandalosamente fuerte por lo subjetivo y lo relativo.  Un mundo que ama el dejar que sean los sentimientos quienes decidan que creer y a la imaginación que es la verdad. Esa es precisamente una de las mayores razones por las cuales muchos de nuestros hijos y nietos se rebelan contra la verdad de las Escrituras. Pues entienden que nada es la verdad y cualquier cosa es la verdad.  Cuando se les dice que no se unan en yugos desiguales, que no mientan o que respeten a sus padres, sus respuestas son: ¿Quien lo dice? Así soy yo, y todos me tienen que aceptar como soy, no puedo cambiar. Esta es mi verdad y todos tienen que respetarla.  Es triste, pero la ideología reinante en el mundo de hoy, la cual ha penetrado en cada pueblo, nación, colegio y universidad, les da todo el derecho para entrar por la puerta ancha, ignorando la estrecha.   

Pero, ¿y qué de aquellos que al buscar y preguntar ansiosos por salvar su alma, son engañados?   Quizás usted piense que eso no es posible, pero créame cuando le digo que una de las mayores y más lucrativas empresas existentes en este mundo se dedica, precisamente, al engaño de almas.  Después de todo, y para mayor consternación, este gran mal; esta visión que domina el mundo y que conocemos como posmodernismo ha entrado en la iglesia, creando un nuevo sistema de fe ajeno totalmente a las Escrituras, y con el cual miles y miles de almas están siendo engañadas.

Es posible que no se haya dado cuenta, pero tanto usted como yo, ya hemos sido afectados de alguna manera por este nuevo sistema de fe. Incluso, algunos de nuestros familiares más queridos, sobre todo aquellos que han buscado el camino al cielo, han sido atrapados en esta red que les priva de continuar por el buen camino y no tienen fuerzas para escapar.

Si alguien le preguntara por el camino a Dios, ¿cuál sería su respuesta? Jesús dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí (Juan 14:6).  Esta es la respuesta que usted tiene que dar sin basilar.  ¿Por qué responder así? Sabemos que Jesús es el único camino al padre:

 

·       Porque solo él podía quitar el pecado del hombre.

·       Porque en la cruz del calvario no murió Mahoma, no murió la virgen maría, no murió Chiva, no murió Krishna, no murió Buda ni ningún otro ídolo. Murió Jesucristo, nuestro salvador.

·       Porque fue Jesús quien resucitó de los muertos, y porque él vive es que nosotros también viviremos.   

·       Porque la Biblia así lo dice.  

·       Porque la Biblia es la Palabra de Dios. 

·       Porque la Biblia es la verdad revelada de Dios. 

·       Porque la Biblia es la verdad absoluta

 

El profeta Isaías escribió: Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre (Isaías 40: 8). 

Es de suma importancia que usted y yo tengamos estas verdades bien presentes si queremos permanecer fieles en un mundo sincretista e inclusivista.  Quizás alguien diga: ¡haaa ermano, eso ya yo lo sé! ¿Quién no sabe que la Biblia es la verdad revelada de Dios? ¿Quién no sabe que Jesús es el único camino al Padre?  Sin embargo, yo me atrevería decirle que el mayor peligro en nuestros días, no es que los creyentes no lo sepan, es que a pesar de saberlo, no lo creen, y al predicar, dicen todo lo contrario. Suena absurdo, pero es real.  

Veamos dos ejemplos: Joel Osteen: es el «pastor principal de Lakewood Church, en Houston, Texas. Según la revista Forbes y Outreach, está catalogada como una de las iglesias más grandes de los Estados Unidos, y su programa televisivo es visto en más de 100 millones de hogares alrededor del mundo»[1]. Sin embargo, como bien ha escrito Hanegraaff, sus sermones «consisten en una interminable lista de anécdotas no documentadas y leyendas urbanas reforzadas por citas equivocadas e interpretaciones erróneas de la Biblia»[2]

No hablaremos de las herejes y falsedades que predica Osteen, solo haremos referencia a las palabras que dijo en una entrevista que le hiciera Larry King en su programa televisivo. Cuando le preguntaron a Osteen si pensaba que las personas que se niegan a aceptar a Jesucristo estaban equivocadas, Respondió: 

'Bueno, yo no sé si creo que están equivocadas o no. Creo que esto es lo que enseña la Biblia y la fe cristiana, eso es lo que creo. Sin embargo, pienso que solo Dios juzgará el corazón de la persona. Pasé mucho tiempo en la India con mi padre y no conozco todo sobre su religión. Pero sé que aman a Dios. Y no sé. He visto la sinceridad de ellos. Así que no se. Sé que en lo que a mí respecta, y es lo que la Biblia enseña, quiero tener una relación con Jesucristo'[3].

Otro creyente que podemos mencionar es Billy Graham, uno de los predicadores evangélicos más influyente y reconocido del siglo XX y de los más notables en la historia reciente. Según Graham, budistas, musulmanes, cristianos e incluso no creyentes, «son miembros del cuerpo de Cristo [...] Es posible que ellos ni siquiera conozcan el nombre de Jesús, [ dijo Graham] pero sienten en su corazón que necesitan algo que no tienen y se vuelven a hacia la única luz que tienen, y pienso que ellos son salvos y que van a estar con nosotros en el cielo»[4]. En cuanto al papa de ese momento, expresó que le gustaba mucho el papa Juan Pablo II, y que estaban de acuerdo en casi todo[5]

«El que tiene mis mandamientos, y los guarda [dijo Jesús] ese es el que me ama [...] El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él» (Juan 14: 23). ¿Cómo es entonces que Oteen puede decir qué el Dios de la Biblia es también amado por los adoradores de Krisna?»[6].

«Jesús dijo: «Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al padre, si no por mí» (Juan 14:6), pero ¿qué enseñanza se le da a la humanidad con mensajeros y mensajes como los presentados? En resumen, lo declarado por estos líderes religiosos no hace más que empujar a una gran multitud de personas caracterizadas por la desinformación y la ignorancia, entre ellos muchos de los actuales creyentes, al temido y catastrófico error de creer que hay más de un camino para llegar a Dios»[7].

«De lo expresado por Osteen se entiende que los adoradores de Krisna y Shiva aman al único y verdadero Dios, y por ende, también poseen la verdad. [Y] Billy Graham, aparte de afirmar que los musulmanes, los budistas y aun los no creyentes irán al cielo, llama intolerantes a los creyentes que aferrados a la correcta interpretación bíblica se niegan a seguirle su jueguito ecuménico»[8].

«¿Qué ha sucedido en la mente de la cristiandad actual? «¿Cómo es posible que se lleguen a semejantes conclusiones y se ponga en duda aun la afirmación de Cristo cuando dijo que Él era el único camino a Dios? La respuesta salta a la vista»[9]: La visión que domina en el mundo y a la cual llamamos posmodernismo, ha entrado a la iglesia.  Pero, ¿qué es posmodernismo?  La palabra pos, significa después de, es decir, posmodernismo es: después del modernismo, no obstante, para entenderlo mejor, haríamos bien si viajamos un poco en el pasado.  

«En la Edad Media, producto a la ignorancia y el misticismo réinate e implantado principalmente por el catolicismo romano, […] el mundo vivió sumido en el oscurantismo»[10].  Es entonces que, como reacción ante tan lamentable situación existente e impulsado por sucesos como el descubrimiento de Americe, la reforma protestante y el renacimiento entre otros, surge el periodo histórico que conocemos como modernidad.  «Entra ahora el mundo en un estado de soberbia y orgullo. Donde el hombre cree que con su inteligencia, creatividad y bondad, y mediante el inminente avance de la ciencia y la tecnología, ya sería capaz de satisfacer todas sus necesidades»,[11] y la fe, es sustituida por la razón; convirtiéndose esta, “última y única autoridad para explicar el mundo y para definir la moral”[12].    

El hombre moderno en su torpeza y desconocimiento, entiende así que ya no necesita de Dios, por lo que decide echarle a un lado tomando el mismo control sobre todas las cosas.  Sin embargo, no pasaría mucho tiempo para que la humanidad comenzara a experimentar una vez más vacío e insatisfacción.  Después de todo, la ciencia y la tecnología, en lugar de ser usadas para el bien de la humanidad, también serían utilizadas para la destrucción y el exterminio de masas.  La contaminación y el agotamiento acelerado de los recursos naturales son el fruto de la industrialización.   El sistema capitalista trajo más pobreza a los pobres y enriquecimiento a los ricos.  Las guerras mundiales, la Guerra Fría y la corrupción del marxismo, pusieron de manifiesto que el modernismo no era posible, e hicieron caer al hombre moderno en una profunda frustración[13]. Razón por la cual, apareciendo hombres como Friederich Nietzsche y Jean Paul Sartre, el mundo comienza a abrazar las ideas del existencialismo y el nihilismo. Filosofías que inevitablemente colocarían el fundamento para lo que luego sería conocido como posmodernidad. 

«El posmodernismo se puede definir como un pensamiento que se abre a cualquier tipo de idea y creencia por absurdas que sean, rechazando con la más sínica y descarada propuesta de la tolerancia y con una mentalidad amplia, las verdades objetivas y los valores absolutos.    

»Para el hombre posmoderno no existen las verdades absolutas ni objetivas; todo y nada pueden ser la verdad. La realidad de una persona es fabricada por ella misma en su imaginación, nadie tiene el derecho de ponerla en duda o cuestionarla porque cada opinión merece respeto y es tan válida como cualquier otra»[14]

«Los creyentes presas del pensamiento posmoderno, comprometen la verdad del evangelio con el objetivo de no ser rechazados. Temen proclamar que la Biblia es la verdad absoluta. Niegan que Cristo es el único camino a Dios. Preparan cultos y espectáculos acorde a gustos personales, y los artistas cristianos hacen una descarada y penosa imitación de las modas mundanas.  

»Estamos, nada más y nada menos, que ante un nuevo sistema de fe, donde la Escritura ha sido reducida a una narración, y su verdad, cambiada por verdades relativas, relacionales y subjetivas. La fe del creyente posmoderno, falsa e individualista, se aleja a gran velocidad de la sana doctrina y los valores establecidos por Dios para ir a refugiarse en el regazo de los sentimientos y las experiencias personales.  

»La iglesia posmoderna acomoda el mensaje bíblico para sus oyentes, las verdades que pueden rechinar en el oído posmoderno se tuercen u omiten»[15]. Y no podría ser de otra manera, ya que lo buscado es atraer al hombre con mensajes, y prácticas que le sean agradables y se ajusten a sus necesidades y deseos.  

Esta es una de las respuestas que podemos dar al terrible desmembramiento de la doctrina cristiana en los labios y la pluma de Osteen, Graham, y muchos de los más populares e influyentes predicadores de estos tiempos.  

La Biblia es la verdad absoluta y objetiva. Todos los verdaderos creyentes en un pasado lejano o resiente así lo han creído y enseñado.  Aun si usted y yo no creyéramos en ella, incluso si no existiéramos, la Biblia continua siendo verdadera.  Jesús dijo: El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán (Mateo 24: 35). 

La Biblia es inerrante, no se contradice, es nuestra guía y sobre todo, la verdad que prevalece y con la cual, se miden todas las demás afirmaciones de la verdad. El salmista escribió: Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino (Salmo 119: 105). Y el apóstol Pablo en su carta a Timoteo afirmó: Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra (2 Timoteo 3:16).    

«El posmodernismo se ha parado frente a las iglesias y los insensatos han corrido desesperados para abrirle las puertas. En lugar de rechazarle y aferrarse a las verdades bíblicas se dedicaron a escuchar sus planteamientos relativistas y existenciales»[16]. Como dijera MacArthur, «Han imbuido tanto el espíritu del siglo que no pueden regurgitar más que opiniones mundanas»[17]. Lo más importante y maravilloso de todo es que ya Dios lo había revelado en su Palabra: «Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas» (2 Timoteo 4: 3). 

MacArthur escribió: «El cristianismo no es relevante en absoluto si es una simple opción entre una multitud de caminos posibles a Dios. La relevancia del evangelio siempre ha sido su exclusividad absoluta, la cual se resume en la verdad de que Cristo es el único que ha hecho expiación por el pecado y por lo tanto, solo Cristo puede suministrar reconciliación con Dios para aquellos que creen solo en Él»[18].  

«Para los creyentes moldeados por […] el pensamiento posmoderno hay un único enemigo ya identificado: El cristiano que cree, practica y defiende la verdad bíblica. Si es usted uno de ellos, debe saber que su nombre ya ha sido registrado en su lista negra. Aun mas, ha de saber también que no es el único y, según nos dice la historia, no es nada nuevo. Cuando los primeros cristianos salieron con el precioso mensaje del evangelio, se enfrentaron a un mundo plagado de creencia y religiones que se “entremezclaban y confundían en las plazas y los foros de las ciudades. El sincretismo era la moda religiosa de la época. En aquellos días era muy raro e incluso mal visto que las personas creyeran en un solo Dios. [Como bien señalara Justo L Gonzales]: “Tanto los judíos como los cristianos parecían ser gente intransigentes, que insistían en su único Dios y distinto de todos los demás dioses. Por esta razón, muchos veían en el judaísmo y el cristianismo un quiste que debía ser extirpado de la sociedad romana”. Por lo tanto, no es de extrañar que los creyentes de la sociedad posmoderna, repletos de ideas sincretistas y ecuménicas, nos llamen intolerantes, fanáticos, excesivamente salvos, arrogantes o terroristas. Ante todo, no debemos olvidar las palabras de Jesús cuando dijo»[19]

Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros [...] Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra (Juan. 15:18-20).  

Son muchos los creyentes que en nuestros días, han sucumbido ante las ideas posmodernas. Son muchos los que han extraviado el camino que lleva a la salvación.  Son muchos los que por descuido de la Palabra inspirada capitulan ante el mundo y sus enseñanzas disparatadas. ¿Serás tú uno de ellos?  

  «El mundo en que vivimos está en constante cambio, y uno se pregunta qué vendrá después del posmodernismo […] Sea cual sea la ideología reinante en la sociedad del futuro, dos cosas son extremadamente ciertas: la Palabra de Dios seguirá siendo la verdad absoluta, y el odio hacia el evangelio y nuestro Señor Jesucristo permanecerán»[20].  

Seguir las ideas posmodernas, como han hecho muchos de los más populares e influyentes predicadores de la actualidad, va en contra de la fe cristiana y la enseñanza bíblica. Estos predicadores no hacen ningún bien a aquellos que les escuchan, pues sus oyentes son engañados de la peor manera. Después de todo, lo que está en juego es, nada más y nada menos, que sus preciosas almas.  El mayor acto de amor que podemos hacer por alguien es decirle la verdad. Como dijera MacArthur: «Hablar la verdad, en sí mismo, es un acto de amor para librar; para rescatar a la gente del error»[21].  

 

Notas



[1]Osteen, J. (2005). Su Mejor Vida Ahora. Estados Unidos de América. Casa Creación. Contraportada del libro. Citado en: Morales. A. W. (2015). La música también llora. España. Colección Sendero, Logos. Pág. 186.

[2]Hanegraaff, H. (2010). Cristianismo en Crisis. Estados Unidos de América: Grupo Nelson. Pág. 36.

[3]Entrevista a Joel Osteen. (Salió al aire el 20 de junio de 2005). Larry King Live. CNN. Transcripción disponible en:

https://transcripts.cnn.com/TRANSCRIPTS/0506/20/lkl.01.html.

Citado en: MacArthur, J. (2014). Fuego extraño. Estados Unidos de América: Grupo Nelson. Pág. 51.

[4]amy2x. (2011).  Billy Graham's False Teachings & Beliefs.  Consultado en: https://www.youtube.com/watch?v=f68IgZruyNI.

[5]Como cito en: Morales. A. W. (2015). La música también llora. España. Colección Sendero, Logos. Pág. 206

[6]Morales. A. W. (2015). La música también llora. España. Colección Sendero, Logos. Pág. 207

[7]Ibíd.

[8]Ibíd. Pág. 211.

[9]Ibíd.

[10] Morales. A. W. (2015). La música también llora. España. Colección Sendero, Logos. Pág. 138

[11] Morales. A. W. (2015). La música también llora. España. Colección Sendero, Logos. Pág. 138

[12] Coster, B. (s. f.). La fe cristiana en el tiempo posmoderno. consultado el 9 de septiembre de 2014, en: https://www.iglesiareformada.com/Coster_Posmoderno.html.

[13] Para más información, ver: Coster, B. (s. f.). La fe cristiana en el tiempo posmoderno. consultado el 9 de septiembre de 2014, en: https://www.iglesiareformada.com/Coster_Posmoderno.html.

[14] Morales. A. W. (2015). La música también llora. España. Colección Sendero, Logos. Pág. 212.

[15]Morales. A. W. (2015). La música también llora. España. Colección Sendero, Logos. Págs. 213-214. 

[16]Morales. A. W. (2015). La música también llora. España. Colección Sendero, Logos. Pág. 218.

[17]MacArthur, J. (2004). ¿Por qué un único camino? (John A. Bernal, traductor). Estados Unidos de América. Editorial Portavoz. Pág. 24.

[18] Ibíd. Pág. 10.

[19] Morales. A. W. (2015). La música también llora. España. Colección Sendero, Logos. Págs. 214. 

[20] Morales. A. W. (2015). La música también llora. España. Colección Sendero, Logos. Págs. 214. 

[21] MacArthur. J. (s.f). Una súplica a amigos carismáticos. En: https://webmedia.gty.org/gracia/sermons/High/TM13-18.mp3?x-source=website&x-type=download.

© 2015 Wilfredo Morales Acosta

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